Bievenidos a 2 Cuaimas y 1 Bicho, espacio que no pretende darle solución mágica a los males que surgen en la cama, pero sí arrojar luces sobre un tema que pocos hablan, pero todos conocen.

viernes, 10 de junio de 2011

“No quiero tener un amor en la cárcel”

“Durante dos años salí con un policía, para mi era el amor de mi vida pero por cosas del destino perdimos el contacto. Ahora supe nuevamente de él, cuando vi por las noticias que está preso y condenado.  Eso me perturbó demasiado porque siento que aún lo amo”, así lo escribió a 2cuaimas1bicho@diariolaregion.net, Fernanda R:, de 26 años de edad, quien no sabe qué hacer pues teme caer con el bicho nuevamente y hasta visitarlo en la cárcel cada semana.


Anaconda

Éramos muchos y parió la abuela! Sinceramente no sé cuál es tu confusión, porque si desde hace tiempo no sabías nada de él quiere decir que le habías cortado las patas ( ¿O será que te las cortó él y por eso aún no lo superas?) y no sería precisamente por buena conducta, y de paso, cuando reaparece es porque va a prisión (lo que implica que  no estaba leyéndole libros a los ancianitos de San Pedro ni cuidando perritos abandonados).


Esa noticia debería ratificar que la mejor decisión fue la que tomaste: alejarte de un tipo que se maneja con la mano izquierda; tanto así que, siendo policía, fue capturado y sentenciado (situación que lamentablemente no ocurre con frecuencia en nuestro país), lo que quiere decir que estaba más que implicado en lo que sea que se le acuse. Termina de pasar la página y búscate alguien libre (en todo el sentido de la palabra). 


Sin embargo, y como sé que como toda cuaima que se respeta eres terca y ni leyendo estos consejos que tú misma pediste te vas a quedar quieta, te invito que para que aclares la duda le eches una visitica un domingo, te aseguro que eso será una especie de revelación ante tú mirada, y quedarás clarísima que lo que te dio fue un ataque de nostalgia que tal vez se ligó con un poco de lástima; y nada peor que estar al lado de alguien por sentimientos que nada tienen que ver con el amor, y mucho menos tras las rejas. En conclusión: Deja el show  y dale paso al siguiente equivocado hasta encontrar al indicado.



Boa Constrictor

Leo tu caso y no me quiero ni imaginar como te destruirá el Bicho de esta página. Amiga eso está más que claro, “lo mejor es lo que te sucedió”. Razón tiene Anaconda en decirte que se te quitará el ataque de nostalgia con tan solo una visitica a un penal. Te puedo asegurar que no tienen nada de romanticones.


Como dice aquel dicho todos tenemos “un secreto inconfesable y un amor inolvidable” y usted  tiene los dos en uno. Yo que tú ni confieso siquiera que asomo la posibilidad de visitarlo, y menos si ya hace mucho tiempo no tenias ningún contacto con el. Dejalo como tu amor inolvidable y continua tu camino.


Es hora que des rienda suelta a una relación verdadera, duradera y con alguien que no le deba nada a nadie, menos a la justicia. Te aseguro que vivirás tranquila y sin tanto rollos.


Deja que ese hombre pague su condena, porque no es ningún angelito y puedo creer que menos sea inocente. 


Bicho 

“Siento que aun lo amo”, si realmente lo amaras no dudarías ni un segundo en seguir a su lado. No hay nada que me moleste más que la gente que “prostituye” la palabra “amor” y peor aún, su significado. Van por la vida besándose y acostándose (ojo no tengo nada contra eso) con quien se les atraviesa y a todos les dicen: “te amo”, para terminar como Fernanda, quien tiene un pasticho de sentimientos. 


¿Realmente lo amas? no será que el pana te volteaba como una media en la cama y por esa razón “sientes que lo amas”. Amiga Fernanda, no sabes cuantas cuaimas y bichos confunden el amor con el gozo sexual; me explico,  resulta que después de mucho rodar, se topan con alguien que los pone -literalmente- a voltear los ojos como Linda Blair, creando automáticamente una conexión (netamente sexual) que confunden con “AMOR”. 

 

Te invito a que analices qué es lo que realmente siente por el tombo encanado; si realmente es amor, no hay nada de que hablar, acompañalo en su pena.  Si por el contrario es nostalgia por las largas sesiones de meneo que ofrecía, pues conviertete en la primera chicharrón de la cola de los miércoles (día de visita conyugal) y disfrutelo al máximo sin remordimiento, hasta el día que llegue otro bicho que te ponga a ver para atrás y al cual “sientas que amas”. Y por Dios, deja de prostituir la palabra. 


Experto Las rupturas de las parejas traen un periodo de trauma, nostalgia y tristeza, que solo el tiempo sanará. Los involucrados tienen que pasar un duelo, porque independientemente del tiempo que hayan pasado juntos, lo que se ha producido es una separación.


La terapeuta Rocío Paredes sostiene que la forma de superar esta etapa es con una buena dosis de “paciencia”, porque como quiera que sea con la pareja pasaron tiempo juntos -largo o corto- donde se desarrolló un vínculo emocional. 


El primer consejo es que hay que mantener una actitud de confianza, que se trata de una caída de la que tiene la obligación de levantarse y seguir adelante.


Otro aspecto importante es borrar de la mente preguntas cómo ¿con quién estará ahora?, ¿Pensará en mí?, ¿Encontraré a alguien como él/ella? Estas preguntas solo provocan destrucción y no permiten salir del duelo por la separación y reviven la desolación y la tristeza. 

miércoles, 2 de marzo de 2011

“Mi novio tiembla cada vez que saco el lubricante”

“Partiendo de la premisa de que en la variedad está el gusto, se me ocurrió comprar varios aceiticos y lubricantes para jugar con mi novio en la cama, pero resulta que cada vez que los saco el hombre literalmente tiembla, y me dice que lo dejemos para otra ocasión. Entre tanta evasión, ya llevo dos meses sin estrenar el potesito que bien caro que me salió ¿Será que ya no le gusto?” Así lo escribió Andrea A. al correo electrónico 2cuaimas1bicho@diariolaregion.net, quien además desea unos tips para ponerle sabor a sus encuentros, sin que su chico se asuste.


Anaconda

Mi veredicto es que es raro. Ojo, no tu chico, sino el panorama que estás presentando, y es que generalmente son ellos quienes desean ponerle el toque picante a las secciones; sin embargo, te tocó un particular espécimen: un tímido en el ring, sí,de esos que están en peligro de extinción.


Lo primero es que sutilmente le expliques, sin insultar su inteligencia, la función de esos aceiticos, y los lugares en los cuales van a ser utilizados, pues capaz y el hombre te vio cara de depravada número 3 y cree que deseas jugar a que Pulgarcito explora su área trasera, y eso asusta a todo macho que se respeta.


Si aclarado el punto notas que el pana sigue oponiendo resistencia, vas a tener que tomar la delantera, y untarlo tú en tus partes antes de iniciar el jugueteo, y luego le explicas que todo estuvo mejor gracias al uso de los productos adquiridos. Si ni así quiere utilizar la mercancía comprada con todo el cariño del mundo, tendrás que hacerle frente y preguntarle directamente (en cualquier ocasión menos cuando estén en plena acción), por qué se niega; y como siempre digo, debes estar preparada para la respuesta (que puede ir desde que le dan alergia, hasta que le parece algo sucito y no digno para su princesita); lo que podría hacerte reír o herir tu ego; así que tu verás si sigues haciéndote la loca con el asunto o llegas al meollo del asunto y decides seguir con ese bicho ajeno a tus gustos o buscar placer en otro lado.


Boa Constrictor

¿Lubricantes? ¿Tiembla? ¿novio? Ya va, esas tres palabras juntas no combinan.  No he conocido el primer caso de un hombre que tiemble cuando su cuaima le da la sorpresita que le dará lo que tanto piden. Bueno, una vez alguien también escribió un caso parecido, por lo que todo indica que tienes uno de los dos hombres sobre la faz de la tierra que no les gusta el sexo anal. 


Está más que claro que en asuntos de dos, todo está permitido previo acuerdo entre las partes. Si a tu bicho eso no le gusta, pues creo que ni que lo untes de todos los aceites de variados sabores, chocolate, naranja, fresa, menta. Dicen que éste último es el mejor por aquello de la sensación mentolada y no sólo para el sexo anal si no para aquellos masajes en las zonas más sensibles.


Andrea, aquí venimos con el consejo de cada semana: Amiga, la comunicación es la base de toda relación. Habla con tu bicho, pregúntale el por qué de su temblor. Eso sí, sin herir susceptibilidades. Recuerda que puedes maltratar su hombría. Hablen y luego no olvides escribirnos de vuelta para saber cómo te fue.


Bicho 

Visualicen la escena. Andrea, como toda cuaima sexy que se respeta, se pone su mejor ropa interior negra, seduce a su bicho y en pleno apogeo, detiene la acción; de forma seductora se levanta de la cama, camina hacia su bolso, saca de allí el fulanito pote de lubricante, se voltea lentamente hacia su chico, quien indefenso y confundido la observa desde la cama, y con mirada perversa se lo muestra; todo esto sin emitir ni una palabra ¿Quién no se asusta?. 


Otro “problema” generado por la falta de comunicación. Todo indica que Andrea jamás le ha dicho a su bicho qué función le darán al aceitico de la discordia. Imagino las mil y una imagen que deben pasar por la mente del pana, quien sin tener una bola de cristal debe adivinar, viendo la cara de perversa de su chica, qué quiere hacer ella con el producto. Y que Dios lo libre de equivocarse.


Pero el problema no sólo podría ser por falta de “cultura sexual” del colega. Hay una hipótesis que ninguna de mis cuaimas citó y que por muy dura que pueda ser para Andrea no podemos descartar. El muchacho, objeto de la discusión de esta columna, pudo haber tenido alguna  experiencia homosexual y el simple hecho de ver el potesito le hace recordar momentos dolorosos de un pasado del que intenta huir.


Cualquiera sea la razón de su tembladera, la solución está en las manos de quien nos escribe, es simple: habla claro, pregunta y de seguro obtendrás la respuesta. 


Expert@

Sexólogos consultados con respecto a este caso coinciden en señalar que Andrea debe ir a la fuente primaria (su novio) y preguntar sobre su aversión, pues simplemente puede ser cuestión de gustos y preferencias. “Es como cuando la gente presiona a un niño y lo quiere obligar a comer algo que no le gusta, y cuando le preguntan al pequeñín, él no sabe describir con palabras, simplemente no le agrada, y por ende lo rechaza”, refirió Roscío Fermín, quien aplica terapias de pareja en la capital de laRepública y es fiel creyente de la comunicación como la clave del éxito en toda relación.


viernes, 25 de febrero de 2011

“Estoy decidida a dejar de ladrar”

“Mi vida en los últimos dos años ha sido un poco descontrolada, en ese período tuve dos novios simultáneamente. Salía con los dos y me acostaba con ambos. Las cosas no terminaron bien, uno me odia y el otro me dejó de querer. El punto es que hace poco conocí a un hombre que por alguna extraña razón me llama la atención más de lo normal, siento un inmenso deseo de dejar de comportarme como una cualquiera y concretar algo bonito con él”, así lo escribió al correo electrónico2cuaimas1bicho@diariolaregion.net Margarita Matamoros, de 22 años de edad y estudiante de Odontología., quien teme enamorarse y llevarse una mala experiencia, por lo que decidió consultar a este trío.


Anaconda

Unos ladridos invadieron mi mente al leer tu caso. Con ese historial debería tener miedo es el incauto que cayó en tus manos, pero esa es harina de otro costal. Con respecto a tu planteamiento, mi opinión es que no tienes miedo de enamorarte, si no de que te monten un par de bellos cuernos, tal y como tú lo hiciste.


Karma cósmico que llaman, pero no te preocupes, porque todo ser humano está expuesto a ser engañado por su pareja, así se haya comportado como la mismísima María Teresa de Calcuta.


Mi consejo, disfruta de ese estado delicioso que es estar enamorado, cuando nada a tu alrededor importa más que ver a quien, al menos por ahora, ves como Brad Pitt (pese a que tiene rolo de lipa, es negro y le falta una pieza dental, lo cual se nota sólo cuando sonríe ampliamente). Si después de un tiempo te engaña, por lo menos habrás disfrutado de unos buenos momentos que siempre podrás recordar (y restregar a tus amigas que constantemente te critican y se burlan porque, aunque tenías varios machos, ninguno te regalaba ni un chocolate mordido el Día de los Enamorados).


Para nada es bueno quedarse pegado en experiencias desagradables; de lo malo, se aprende, así que suéltate el pelo y entrégate al amor mientras dure.


En vista de que en tu relación anterior fuiste tú la que buscó algo afuera, chequea qué fue, para que lo incluyas en la lista de tus “deberes” con el bicho, y así evitar que el pana esté viendo para los lados; además, mantendrás tu frente libre de protuberancias.


Boa Constrictor

Aquí fácilmente se aplica mi teoría, de que “perra” siempre va a ser “perra” aunque intente cambiar. Diría una amiga que forma parte del “instinto animal” de cada ser humano y creo que es muy difícil de cambiar pues siempre saldrá a flote. Es algo así como los adictos, o los alcohólicos que siempre tendrán la tentación de caer nuevamente en su mal.


La gente no cambia, o al menos no cambia tan rápido. La única forma en que cambie es que ella misma se haya dado cuenta de sus errores, sea consciente que un comportamiento que tiene y quiera cambiarlo por si misma, pero no porque te llegó una nueva víctima.


Creo que deberías darte tiempo para conocer a las personas antes de iniciar una relación, así sabrás si es lo que deseas, y quizás llegues hasta enamorarte. Debes pensar que es lo que deseas, conversar, comunicarte con tu pareja, que existan intereses comunes, haz planes, comprométete no sólo físicamente sino sentimentalmente, así podrá pararse frente a ti el chico más sexy y hermoso del mundo y podrás decir que estás enamorada y sabrás respetar a tu pareja, porque existe confianza y mucha comunicación.


Ahora bien si piensas que este es tu chance y sientes que por fin, luego de un terrible recorrido -porque dudo que tus dos parejas anteriores hayan sido muy buenas pues por algo los engañabas a ambos- ha llegado el momento de una relación serias de esas en que se es un complemento más que una necesidad, atrévete y dale un chance al verdadero amor, dejando a un lado eso de ser una “canina”. Si se puede!


Bicho

Difícilmente dejarás de ladrar. Árbol que nace torcido, ni que lo fajen chiquito, así que para comenzar eliminemos esa posibilidad y digamos que intentas portarte bien con esta nueva víctima a quien, por cierto, le doy no más de tres meses para que ande por la calle con una cornamenta similar a la de Bambi (adulto).


Margarita asegura que siente un inmenso deseo de portarse bien, pero una cosa es querer y otra poder. Yo por ejemplo quiero una Hummer, pero la realidad de mi bolsillo me lo impide. Mi consejo es que aproveches esas ganas de dejar de ladrar, mientras duren, e intentes ser fiel por primera vez en tu vida.


Date una oportunidad a ti misma, busca en tu nuevo bicho eso que en el pasado te obligaba a portarte mal con terceros, y si no lo encuentra sé franca con tu chico, antes de ponerle los cuernos y terminar sintiéndote como una cualquiera, al final de cuenta quien termina dañada eres tu misma.


Expert@

La psicóloga Elena Mínguez, especialista en relaciones de pareja, indica que, en general, las mujeres buscan la perfección en sus relaciones. Esto no tiene nada de malo salvo que lleguen a excederse en ese deseo y no encuentren a nadie capaz de cumplir con sus expectativas. Muchas creen que una relación sólida y duradera debe estar exenta de discusiones y que ese hombre perfecto está por ahí suelto, en algún lugar.


La terapeuta comenta que estas exigencias extremas pueden sucederle a cualquier mujer; pero hay que tener cuidado con las fantasías, pues las desilusiones suelen llevar a cometer infidelidad; como sería el caso de quien hoy escribió, que estaba con dos hombres porque ninguno satisfacía al 100 % sus necesidades, y buscaba compensar con el otro lo que no tenía en uno. Tal vez este chico nuevo, le ofrezca un balance entre lo físico y lo emocional, haciendo que esta mujer sea fiel a su nueva relación.

martes, 8 de febrero de 2011

“Vivo bajo la filosofía de la flexibilización de los cachos”

“La primera vez que fui víctima de la infidelidad, casi me suicido, pasé por toda una etapa depresiva que poco a poco fui superando. Pasé mucho tiempo sola, antes de iniciar otra relación y recuperar mi lastimada confianza. Sin embargo, esta vez fui yo quien se sintió tentada y me lancé mi canita al aire, y comprendí que no era nada del otro mundo; pues seguí con mi chico y me siento feliz ¿Es eso normal o acaso me convertí en un monstruo sin sentimientos? Así lo escribió al correo electrónico 2cuaimas1bicho@diariolaregion.net  quien por obvias razones identificaremos con un nombre ficticio, Petra Querales, quien desea una opinión ajena a su prejuicioso entorno.


Anaconda

No sé si está de moda, la especie humana ha evolucionado, estamos en un estado de letargo en el cual a nadie parece importarle nada, hay un miedo a la soledad que paraliza o no hay suficientes hombres para tantas mujeres; pero la verdad es que cada día son más las cuaimas que cuentan con normalidad la indiscreción de su macho; y más anécdotas hay de las “canitas al aire” de ellas.


Un monstruo no eres, simplemente descubriste tu neurona masculina, la cual se activó al ver a un tipo probablemente más encantador que el que tienes al lado (no sólo físicamente, sino que te llena de mimos que el tuyo te pichirrea), y decidiste cambiar el menú, y dejar un día el pollo para probar el lomito.


Según lo que relatas, eso no afectó tu relación “oficial”, así que te felicito porque no te enrrollaste, el punto es ¿Cuánto tardarás en involucrarte con ese otro pana?, ¿Es posible que llegue a hacer interferencia en tu estabilidad? Si la respuesta es no, pues sigue disfrutando de ese placer pecaminoso que sólo tú debes conocer, precisamente para que no seas víctima de señalamientos en una sociedad hipócrita en la cual un hombre con muchas mujeres es un héroe, pero una mujer con doble “frente” es una bicha.


Aunque en “anaconalandia” existe la fidelidad y si no estás conforme con una relación simplemente debes abandonarla y arriesgarte a vivir otras cosas, con todo lo bueno y malo que eso conlleve, tantas historias de deslealtad en mi entorno me hacen pensar que efectivamente existe una flexibilización de los cachos. Si a ti te va bien, y aseguras que no dañaste a nadie con tu “canita al aire”, te otorgo una estrellita dorada, pues generalmente esas historias no tienen final feliz; pero tú aparentemente lo lograste y saliste ilesa. Sin embargo, cuídate, porque estudios científicos dicen que hombre que se respeta no perdona cacho (y mucho menos aguanta el chalequeo de los panas).


Boa Constrictor 

Cada día más se cumple aquel refrán popular que reza “amor sin cachos es como jardín sin flores” y con tu caso se me viene de inmediato a la mente la historia de una cuaima amiga que comentaba que la esposa de su “novio”, encontró un mensaje bien amoroso de ella en el teléfono celular del “bicho compartido” en cuestión, y la respuesta de la esposa fue una linda nota de papel en el espejo que decía: “Es hora que controles a tu muchachita”. 


No me digas que eso no es flexibilización de los cachos porque que la esposa legal, esa que le lava la ropa, que le cuida los hijos y es la perfecta ama de casa legalísima no va a armar el lío del año al encontrar un mensajito, pues no se qué otra cosa pueda ser.


He escuchado miles de mujeres que son la novia legal o la esposa que tienen la terrible creencia que “yo soy la legal y las otras son solo eso, otras”.  Pues déjame decirte que nada más lejano a la realidad, no vaya a ser que tu bicho sea triple cómodo y la “otra” esté gozando y gozando hasta ignorando que tu existe.


Pues mi amiga, que ya cuenta unos añitos siendo el cacho del “esposo perfecto” vive un completo idilio de amor y es feliz sin tener que lavarle la ropa a su bicho haciéndolo feliz a su manera.


Si en tu caso la venganza fue el remedio a esa tortuosa montadera de cuernos, pues bien por ti. Pero cuidado si no te sale peor el remedio que la enfermedad.


Bicho 

A Boa y Anaconda lo único que le falta gritar hoy es: ¡VIVA la flexibilización de los cachos!, lo que no está mal si esa “flexibilización” es mutua, es decir, que ellas -todas las cuaimas- acepten así de light el hecho de que su pareja, novio u esposo les ponga los cuernos. 


Por siglos se han hecho las víctimas. Si se tuviera que escoger la frase más utilizada por las pobres y maltratadas mujeres, sería: “ese desgraciado me fue infiel”, (con puchero y lágrimas de cocodrilo incluidas).


Pero la realidad es otra. La cuaimas siempre, desde los egipcios hasta nuestros días, han sido igual en lo que respecta a la infidelidad. La diferencia es que el costo social de una mujer infiel es muy alto, lo que las obliga a cuidarse de ser atrapadas. Quizás por eso cuando una chica lo hace el crimen es casi perfecto: no hay cuerpo del delito por ninguna parte, mientras que cuando nosotros ponemos los cuernos, las pistas son tan evidentes que hasta un ciego las podría encontrar.


Lo que si es cierto es que ellas, antes de tener una aventura, suelen considerar si su relación - sea matrimonial o noviazgo- le satisface, por lo que seguramente el novio de Petra no le está dando lo que ella necesita. Reprochar a Petrica por echar una canita al aire es tan inútil como hipócrita. El que esté libre de pecados que lance la primera piedra.


Experto

De acuerdo con Walter Riso, psicólogo clínico y autor de varios libros sobre el tema de la relación de pareja, existe un factor hereditario que condiciona a hombres y mujeres para ser infieles. “Aunque la idea de una infidelidad biológicamente transmitida está en discusión, cada vez más los datos tienden a apoyarla”, señala en su obra La fidelidad es mucho más que amor (Jugando con fuego). 


Entre otras investigaciones, el autor cita una que asocia el tamaño de los testículos con la propensión a la infidelidad. Es decir, a más centímetros cúbicos, más promiscuidad. 


Aquino considera forzados tales argumentos: “No existe condicionamiento genético para la monogamia ni para la poligamia. De manera que la fidelidad es una decisión y una convención social”, sostiene. Es preciso señalar que sí existe una predisposición a la promiscuidad determinada por los patrones de la crianza, la cultura y la personalidad que, a su vez, es producto de factores genéticos, psicológicos y sociales. 


Manuel Juárez, director del ministerio católico Matrimonios en Victoria, observa el fenómeno desde un ángulo distinto y afirma que “la fidelidad es espiritual y la infidelidad, carnal”. Para el consejero, la infidelidad no se circunscribe al hecho de tener relaciones sexuales con otra persona. “Se traiciona a la pareja desde el momento en que no se guardan las intimidades y se cuentan a terceros”, comenta. 


martes, 18 de enero de 2011

“Yo se lo quiero dar y él no me lo quiere recibir”

“Siendo el sexo uno de mis placeres diarios, me gusta innovar en la cama para darle un toque de sazón. En medio de esa búsqueda probé el sexo anal y descubrí que me encanta, incluso, a veces sólo logro alcanzar el orgasmo por esta vía. Sin embargo, a mi esposo no le gusta, y casi que tengo que rogarle para que me haga el favorcito”. Así lo escribió al correo electrónico 2cuaimas1bicho@diariolaregion.net Eugenia S., de 29 años de edad, quien desea saber algún truquito para incentivar a su bicho a que le dé lo que ella pide.

 

Anaconda

Yo diría que estamos en presencia de un milagro, un verdadero fenómeno, porque en el año que llevamos procesando casos de cama, los referidos al sexo anal son a la inversa: hombres pidiendo que la mujer quiera hacerlo por la retaguardia; y féminas negadas a hacerlo porque les duele o porque dicen que eso tiene una sola función y es de salida; nada de ingresos.

 

Superado el impacto que me genera que seas tú quien ruegue, puedo sugerirte ciertos consejitos para que tu compañero, que parece un poco cerrado para esta práctica (tal vez lo vincule a la homosexualidad) no se pueda resistir. 

 

Inicia tu jornada con muchos aceites de por medio; masajes, besos y caricias. Ve cambiando de posiciones y cuando el hombre vaya a estallar, colócate boca abajo hasta que satisfaga tus deseos

 

También puedes ir a la ducha, con el agua caliente bombardeando sus cuerpos resbalosos y enjabonados, te pones a juguetear hasta dar la espalda, incitándolo a que sea él quien tome la iniciativa. Una vez en el momento, tienes que mostrarte súper excitada, para que el bicho entienda que ves fuegos artificiales con esta posición y que es su “cohetón” el que puede brindarte tal satisfacción.

 

Como el amigo no es muy amante de la posición, no le exijas todos los días lo mismo; de manera que los dos se sientan a gusto. Para que él se sienta incluido, pregúntale si existe algo que quiera experimentar en la intimidad, alguna fantasía, y complácelo haciéndolo realidad. Así los dos estarán satisfechos y mantendrán alejada la rutina por un muy buen tiempo.

 

Boa Constrictor

 

Amiga eres uno  de los casos atípicos en materia de “darlo y recibirlo”. Coincido en lo que dice mi colega cuaima de que normalmente es a la inversa, aunque no me causa impacto porque cada día las cuaimas están más atrevidas en la cama y dejaron atrás lo de ser mojigata porque se le puede mirar feo o pensar que es una prostituta más y no una dama decente.

 

Si buscas en Internet, verás que la proporción es 1 a mil. La clave de todo es la comunicación, y que como buena cuaima te valgas de toda clase de artimañas (geles, juguetes, entre otros) o bien negociar, algo así como que tu me das lo que yo quiero y te dejo salir el viernes con tus amigotes. Quien quita y allí, tu querido bicho se lance a la aventura y descubra una nueva forma de darte placer.

 

Ahora bien, sobre eso de que en ocasiones solo alcanzas el orgasmo por detrás es un poco más complicado pues es bien sabido que las féminas tenemos innumerables puntos para obtener el placer y si solo lo alcanzas de una sola manera deberías de jugar con otros y no ser tan estricta con tu bicho. Al fin y al cabo los dos deben terminar su acto sexual plenos y haberlo disfrutado al 100 por ciento. 

 

Bicho

Estoy seguro que el 99,9% de los hombres que leerán hoy esta columna, se llevarán las manos a la cabeza y exclamaran: “Dios no le da cacho a burro!”. Es muy difícil, corrijo, imposible de entender, que sea una mujer la que suplique que le den por la retaguardia.

 

Y es que el 90% de las cuaimas se niegan, por decreto, a practicar el sexo anal, el restante 10% lo utiliza para chantajear, suelen decir: “papi si me llevas para tal sitio, o me compras tal cosa, o te portas bien, te lo doy”. Mientras que los bichos estamos hartos de que sea un mito y se nos considere “enfermos” por proponerlo.  

 

Pero como mi trabajo es defender hasta la muerte a mis colegas, intentaré entender la razón por la que tu novio se niega a hacerte el favorcito. Creo que el problema está en la forma como lo estás pidiendo, mejor dicho ofreciendo o entregando; quizás el bicho se sienta intimidado, entiende que eres única en un millón, cualquiera se sentiría así. 

 

¿Cómo lograr que el pana te haga lo que miles te harían sin que lo pidas? sigue los consejos de Anaconda, quien te da unos tips para que apliques en la ducha que no deberían fallar.    

 

Expert@

Para poder disfrutar esta variedad del sexo es necesario olvidarse de prejuicios y temores al respecto, ya que debemos considerar que:

 

-El sexo anal no es una práctica exclusiva de los homosexuales, aunque claro, ellos lo practican, pero también es una de las formas de sexo preferidas por algunas parejas heterosexuales.

 

-Algunas mujeres rehuyen este acto al pensar en "recibirlo" por el ano, pero no hay razón para este temor si se toman las debidas precauciones.

 

-Muchas personas experimentan placer al defecar, lo admitan o no.

 

-Tu ano no es malo, mucho menos es una parte obscura o misteriosa de tu cuerpo.

 

-La culpa es el inhibidor de las delicias anales y la tensión es la causa de la incomodidad.

 

-El conocimiento y exploración de tu ano puede conducirte a placeres insospechados y sin límite.

 

El sexo anal es muy placentero si se practica con técnicas de higiene y sanidad. No es bueno defecar para asegurarse de que el ano se encuentra limpio y apropiado. Algunas personas gustan de hacerse una lavativa, pero, usualmente, esto es más por estimulación sexual que por necesidad. Una ducha a conciencia es más que suficiente para garantizar la higiene. Si no conoces bien a tu pareja, entonces deberán usar condón, los amantes inteligentes lo usan, no importa con quien lo vayan a hacer.

 

Es muy importante que hables a tu compañero y le digas lo que sientes. Un acto placentero que relajará tu ano es pedir a tu pareja que haga círculos en la abertura con las yemas de los dedos lubricadas; esto tiene un efecto calmante y, si tu compañero es gentil, tu también te relajarás. Si no consigues soltarte, quizá tengas un bloqueo mental que no te permitirá ser penetrada. Si es el caso, conversa con tu pareja al respecto. Si no eres realmente seria acerca del sexo anal y no puedes relajarte, tal vez desees visitar a un consejero o un terapista sexual. (Tomado dewww.tnrelaciones.com)

martes, 14 de diciembre de 2010

“Quiero probarlo todo”

“He tenido relaciones heterosexuales, pero siempre me ha dado curiosidad estar con un hombre igual que yo, porque pienso que debo probarlo todo y después optar por el tipo de vida sexual que llevaré”, así lo escribió al correo electrónico 2cuaimas1bicho@diariolaregion.net, José Manuel Linares, de 20 años de edad, indicando que está confundido pues sus amigos y familiares ven de muy mala manera sus presunciones sobre su sexualidad.


Anaconda

Aunque cada cabeza es un mundo y siempre les escribo a nuestros queridos lectores que al cuerpo hay que darle lo que pida; yo me pregunto si eso de “probarlo todo” no es una excusa para llevar a la  práctica una fantasía que lleva demasiado tiempo en tu cabecita.


Porque si de probar todo se tratara, podrías citar más ejemplos de cosas en las cuales no has incursionado en el ring; sin embargo, titulas así el mail para darle un carácter de amplitud; de new age y no quedar como un gay que no ha querido reconocerlo (ojo, sin ánimos de ofender, pues de ser cierto, no veo cuál es el inconveniente, mira que tengo varios amigos homosexuales que son lo máximo).


Las conversas sostenidas con expertos en la materia, evidencian que muchas más personas de las que lo reconocen, tienen fantasías sexuales con individuos de su mismo género; algunas se preocupan porque se creen bisexuales, y otras simplemente entienden que se trata de un pensamiento, que debe encender las alarmas cuando se quiere ejecutar, pues se está cruzando una peligrosa línea.


Y es que me pregunto yo ¿No han sido satisfactorias las experiencias tenidas con mujeres? ¿Sólo está en tu mente este deseo, o cuando ves a un hombre tu libido sube hasta el cielo? Si las respuestas son afirmativas, yo me inclinaría a pensar que debes sincerarte contigo y asumir que te gustan los hombres, y que eso, en la actualidad, pareciera no generar ningún inconveniente. En conclusión, ese cuerpito es tuyo; así que a hacer lo que deseas.


Boa Constrictor

Si alguno de los que lee estas líneas vio clases con la profesora Cuenca de la UCV, recordará  que entre sus talleres vivenciales señalaba que todos nacemos bisexuales en “orientación sexual”, pues es el camino que recorremos el que nos conduce a ser homo o hetero. 


El problema es cuando llegas a cierta edad y aún no sabes qué es lo que quieres sexualmente. Existen hombres y mujeres que en algún momento confunden ciertas “fantasías” con una “orientación sexual”  y eso puede ser tu caso.


Me parece lógico, aunque algo escabroso, eso que quieras probar con ambos sexos para ver con quién quedarte, es algo así como probar el helado de mantecado y fresa para decidir cuál te quieres comer. Pero si es tu decisión, “plomo al hampa” y espero que tengas tu respuesta pronto y no andes del timbo al tambo. 


José Manuel, deberías buscar primero una ayuda de un especialista para que aclare tus dudas, pues podrías tomar una decisión equivocada, de la que te arrepientas toda tu vida y no lo hagas por convicción, terminando por frustrar algo tan importante y gratificante como tu vida sexual. 


Bicho

No querido lector, no se trata de un caso repetido; el amigo José Manuel forma parte de la larga lista de seguidores que nos han escrito en los últimos meses con historias en las que el eje central del “problema”, es la atracción sexual entre personas del mismo genero. 


Y es que ser bisexual o heteroflexible, parece ser una especie de moda. Basta con hacer una simple búsqueda en internet o visitar una liberia para darse cuenta de la cantidad de texto y reportajes que sobre el tema están a disposición. 


La salida del closet de famosos como Ricky Martín, el cantante italiano Tiziano Ferro o Lady Gaga confesando que le gusta más el sexo con las mujeres que con los hombres, parece haber inspirado a miles de jóvenes y no tan jóvenes a seguir sus pasos, admitiendo, inicialmente, la posibilidad de ser bisexuales.


Creo José Manuel está claro en lo que quiere. Nada ni nadie le sacará de la cabeza la “fantasía” que tiene, por lo que -desde mi humilde punto de vista- lo más sano es que la ejecute y partiendo de la experiencia adquirida decida que camino tomar. 


Como sociedad, lo he escrito muchas otras veces en esta columna, es bueno que comencemos a comprender y aceptar que la vida sexual humana está conformada por muchas otras variables, más allá de la genitalidad. Como en cada elección, siempre hay matices a la hora de elegir cómo vivir la sexualidad. 


No sé si estará “in” el ser bisexual tal como lo reseña la prensa mundial, de lo que sí estoy 100% convencido es que ya no está tan de moda los prejuicios ni los mandatos; los “mente corta” quedaron en el pasado.  



Experto 

Entre tantas hipótesis sobre casos así, se podrán escuchar: “La bisexualidad es el tercer sexo”, “los bisexuales son homosexuales reprimidos”, “todos nacemos con la capacidad para relacionarnos con ambos sexos, pero en algún momento decidimos con cuál hacerlo”. Lo cierto es que, como en cada elección sexual, hombres y mujeres deciden o “hacen lo que pueden” con sus verdaderos deseos y pulsiones.


Es bueno comprender y aceptar que la vida sexual humana está conformada por muchas otras variables, más allá de la genitalidad. Como en cada elección, siempre hay matices a la hora de elegir cómo vivir la sexualidad.


Muchos padres de los que hoy tienen entre 15 y 25 años, por citar un fenómeno generacional sobre el tema, se sorprenden cuando sus hijos hablan de la posibilidad de “probarlo todo” y después optar por el tipo de vida sexual que llevarán. En ellos siempre está la opción del cambio, no compran pasajes de ida ni destinos demasiado lejanos. En ellos, la elección sexual parece reducirse al mismo trámite que la elección u orientación vocacional. Puede haber, como en muchos casos, una vocación firme, pero, en otras ocasiones, hay inseguridades y cientos de fantasías en una etapa de la vida donde si algo gobierna son las dudas.

lunes, 8 de noviembre de 2010

“Mi novio sólo se excita si me pongo tacones altos”

“Lo que comenzó como un juego se ha convertido en una fijación. Hace dos meses cumplí un año con mi novio, por lo que decidí prepararle una noche romántica, que incluyó un conjunto súper sexy y unos tacones de 15 centímetros. Ese hombre se volvió como loco, y aunque me quitó la ropa como un lobo feroz, me pidió que conservara los zapatos (bastantes incómodos por cierto). Desde entonces, sólo tenemos sexo con mi calzado, y no sé si eso es normal”. Así lo escribió Tamara T., de 25 años de edad, al correo electrónico 2cuaimas1bicho@diariolaregion.net.

 

Anaconda

Apenas leí tu relato (que resulta más común de lo que piensas), mi mente voló y me pregunté si sería posible cuantificar los colchones perforados en las habitaciones de hotel; cuántas no se habrán quedado enredadas con las sábanas y cuantas otras se torcerían el piel al tratar de hacer un movimiento de actriz porno.


Eso que tu llamas fijación, es el fetiche de cientos de hombres, y lleva por nombre “altocalcifilia”, que es ese gusto de ver a las mujeres en delicados zapatos, que por la altura, prácticamente son inútiles para caminar, y sólo son colocados en estas ocasiones especiales.


A mí me resulta de los más divertido, más si dices que el hombre agarró un segundo aire al verte en ese look y es más activo en la cama, así que a menos que tengas el pie plano o por poco le hayas sacado un ojo a tu bicho, no veo por qué no quedarse con los tacones. Digamos que es una manera fácil de complacer a tu chico, y la excusa perfecta para irte a la zapatería a hacer compras nerviosas y así tener varios modelitos que combinar con tu traje de Eva.


Boa Constrictor

Investigando sobre el caso de tu novio no puedo dejar de pensar en el nombre que mis amigas y yo le damos a esos zapatos de tacón muy alto: lo que por cierto no puede escribir en este periódico, por aquello del vocabulario permitido.


Siempre he dicho que mientras sea de común acuerdo entre los involucrados en el acto sexual, todo está permitido. Lo que si me parece muy incómodo es eso de que cada vez que estés en ese “momento” con tu bicho tengas que andar encaramada en los súper zapatos, solo para que el pana sienta placer. 


Támara, habla con tu pareja, porque si bien nosotras entre nuestras formas de seducción nos valemos de la creatividad y andamos inventando nuevas experiencias, decoraciones y la vestimenta para volver loco a nuestro bicho, por tu comodidad y salud no debes andar inventando posiciones sexuales sobre 10 centímetros de altura o más (y no me estoy refiriendo a lo que todos están pensado).


Lo de tu bicho, raya en lo enfermizo si te obliga a tener los zapatos puestos durante todo el acto sexual y en cada uno de ellos; por lo que te recomiendo que pruebes con otras cosas para excitarlo y si no lo logras, acudan a un especialista. 


Bicho

Quien las entiende, si se disfrazan y el bicho no le presta mayor atención, montan un drama; si se compran zapatos o se cambian el look y él no lo nota, montan un drama; ni hablar cuando lo nuevo es la ropa interior y el pana se las arranca sin comentar nada, allí el drama épico, de novela. 


Tamara dale gracias a Dios que tu bicho se excita con tus tacones, eso, tal como lo dijo sabiamente Anaconda, te da pie para que te gastes todo el dinero que puedas en zapatos, cosa que difícilmente sería aprobado por tu bicho sino fuera porque le producen placer. 


Agradece al santo de tu preferencia que tu bicho “sufre” de Altocalcifilia y no de Asfixiofilia o peor aún Andromimetofilia. Reitero, todo, absolutamente todo está permitido a la hora del “meneo” mientras que las dos partes se sientan bien y disfruten de lo que hacen, por esa razón la comunicación sigue siendo clave. 


 

Experto

Para que vean cuan comunes son los patrones de comportamiento sexual en el que la fuente predominante de placer no se encuentra en la cópula, les ofrecemos una lista de las llamadas “parafilias”:


  • Amomaxia: Excitación producida por el hecho de que la actividad sexual sea oída por otras personas.



  • Agorafilia: Atracción por la actividad sexual en lugares públicos.


  • Ailurofilia: Atracción por los gatos.


  • Aloerastia: Excitación de la pareja mediante la desnudez de un tercero.


  • Alopelia: Excitación al ver a otros teniendo una relación sexual.


  • Alorgasmia: Excitación proveniente de fantasear durante el acto sexual con otra persona que no sea la pareja.


  • Altocalcifilia: Atracción por los zapatos de tacones altos.


  • Amokoscisia: Excitación por el deseo de castigar a la pareja sexual.


  • Amomaxia: Excitación sólo al realizar una relación sexual dentro de un automóvil estacionado.


  • Androginofilia: Atracción sexual por personas andróginas.


  • Androidismo: Atracción por muñecos o robots con aspecto humano.


  • Andromimetofilia: Atracción sólo por las mujeres vestidas de hombres. Una mujer representa y se comporta sexualmente como hombre y el hombre adopta el rol de la mujer. En la penetración anal, el sujeto pasivo será el hombre y el activo, la mujer (andromimetofilia y ginemimetofilia).


  • Anisonogamia: Atracción por una pareja sexual mucho más joven o mucho mayor.


  • Astenolagnia: Atracción por la humildad, la humillación o la debilidad sexual ajena.


  • Asfixiofilia (estrangulación erótica): Atracción por estrangular, asfixiar o ahogar a la pareja durante el acto sexual, con su consentimiento y sin llegar a matarla.